Peligro y Amenaza

Con frecuencia se habla indistintamente de peligro o amenaza meteorológica o climática, sin embrago, es conveniente diferenciar el peligro de la amenaza. El PELIGRO corresponde a la probabilidad de que ocurra un evento en espacio y tiempo con suficiente intensidad como para producir daños. Por tanto, el PELIGRO, hace referencia a una característica climática de un lugar. Por otro lado, la AMENAZA es un evento que está ocurriendo, es decir, es como la materialización del Peligro.

Por ejemplo, el peligro por temperatura máxima mayor de 30ºC puede ser de 23%, con base a los registros de los 10 años más recientes. Sin embargo, en un 24 de abril de un cierto año, la temperatura máxima de 33ºC constituye una amenaza.

Calcular el riesgo usando peligro o amenaza permite establecer el tipo de acción con mucho más claridad. Cuando el riesgo se calcula con el peligro, se tiene un escenario que permite la planeación, es decir, la gestión reduciendo la vulnerabilidad. Así, la prospectiva de riesgo meteorológico sirve para planear el crecimiento o las mejoras de las urbes para hacerlas más seguras.

Evaluar el riesgo con la amenaza requiere la respuesta inmediata a la emergencia, dado que el fen[omeno meteorol[ogoco puede ocasionar daños. Los Sistemas de Alerta Temprana (SAT) son los esquemas de acción y respuesta a la emergencia en donde más que cambiar la vulnerabilidad, se reduce la exposición de manera instantánea y con ello, se disminuye el riesgo, pero es la médida última para evitar pérdidas humanas.

De esta forma, los Atlas de Riesgo contemplan acciones estratégicas para reducir el riesgo y estarán dentro de la planeación del desarrollo de las ciudades. Para definir las acciones, se necesita contar con la historia reciente del riesgo, es decir, del peligro, la vulnerabilidad y de la exposición, para, apartir de métodos tendenciales, o mediante modelos, construir escenarios de largo plazo que pueden ser optimistas o pesimistas.

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